JuanyBela

FOTO:twitter.com/JuanMartin_Diaz

La mejor pareja de la historia del pádel, (con el debido respeto a los Lasaigues & Co), se separa tras 13 temporadas impresionantes.Trece temporadas como Reyes absolutos del circuito con algún año invictos. Es momento de analizar, ¿Qué legado dejan? ¿Qué les debe este deporte? ¿Por qué ahora? 

Ha sido sin lugar a dudas la noticia bomba del verano. Tras la conmoción inicial, se produjeron muchas reacciones en los medios, la mayoría de ellas se convirtieron en merecidísimos homenajes como este, como no podía ser de otra manera, pero además de elogiar su inmaculada carrera, esta decisión abre un nuevo panorama también muy atractivo.

Para valorar este hecho, sólo tenemos un escueto comunicado de la pareja explicando algunos motivos; sean los que sean, creo que es una decisión acertadísima, me explico, de esta manera, se van a despedir seguramente como lo que han sido para la historia de nuestro deporte, como los números uno. No podemos obviar que Juan tiene 39 años y Fernando 35 y, antes o después llega el declive físico, es ley de vida. De este modo, siempre quedará en nuestra retina la imagen de Juan y Bela triunfantes y lo que venga después… será otra historia.

Los que seguimos el pádel desde hace muchos años sabemos muy bien lo que este deporte les debe: MUCHÍSIMO.

Yo empecé a seguir el circuito allá por los finales de los años 90. Por aquel entonces, los espectadores del circuito éramos cuatro locos que teníamos el privilegio de ver a los mejores jugadores del mundo gratis; es más, en los torneos más concurridos podíamos juntarnos 15 personas a disfrutar de ese magnífico espectáculo y en las finales unos cuantos más. Enseguida apareció esta pareja y cambió por completo el deporte, podría compararse a la aparición en el fútbol de la naranja mecánica, o al Milan de Arrigo Sacchi.

Recuerdo que por entonces los jugadores eran casi todos monitores también para llegar a fin de mes. Por supuesto ni hablamos de coaches, preparadores físicos, psicólogos ni nada parecido. La primera pareja que pudo permitirse abandonar las otras ocupaciones y centrarse en su preparación fueron ellos: Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguín. El motivo era obvio, el dinero en metálico de los primeros premios de los torneos iba siempre a sus bolsillos, y seguramente y por sus méritos tendrían buenos contratos con sus sponsors. Eran muy superiores a los demás. 

Podías escuchar a los demás jugadores cómo se lamentaban de verse absolutamente impotentes ante el juego desplegado por estos genios. Hacen otro pádel – se lamentaban, – no aguantamos su velocidad de bola le escuché decir a Ramiro Nani cuando formaba pareja con el gran Raúl Arias.

Su aplastante superioridad en estos años ha sido indiscutible, en una ocasión no demasiado lejana escuché decir lo siguiente a Bela tras un partido:  “Ha sido la primera vez que hemos hecho un plantenamiento táctico”. Eso deja entrever que antes no sentían la necesidad de hacerlo…. IMPRESIONANTE. Estas palabras tuvieron lugar con la fulgurante irrupción en el circuito de una de las mejores parejas de la actualidad, los llamados Príncipes: Pablo Lima y Juani Mieres.

En los dos últimos años con la mejora espectacular de algunas parejas y el pequeño declive inevitable de nuestros admirados Reyes, se veía venir el fin del monopolio vigente. Si a esto sumamos que la convivencia genera un desgaste y ellos llevan mucho tiempo juntos, considero que han tomado una gran decisión. Cuando empiezan a llegar las derrotas, esas grandes desconcidas para ellos, la relación puede deteriorase más. Ahora, lo que queda de año, seguro que lo van a disfrutar sabiendo que después de estos meses se verán con las familias sin ninguna bola que reprocharse. No hay que olvidar que sus familias las formaron y las vieron crecer siendo ellos pareja deportiva. En su comunicado quedó claro que ese es uno de los principales motivos para tomar esa decisión, no querían enturbiar la relación personal por prolongar su andadura profesional juntos.

Los motivos por los que creo que son de admirar son los mismos achacables a todos los grandes deportistas de cualquier modalidad: entrega, tenacidad, generosidad, profesionalidad, talento, sacrificio, etc… conocerse y saber explotar sus virtudes al 100% y minimizar sus zonas más grises al mínimo. Esto sumado a unas ganas interminables de aprender han hecho de ellos un modelo a seguir por todos.

Cuando algunos conocimos a Juan Martín, ya era un genio, un jugador diferente. Vivía en la red y se sacaba de encima bolas imposibles, fue al primero al que vimos volear por la espalda y la increíble gran Willy contra la pared de fondo, además poseía el mejor remate por tres del circuito. El caso de Bela es diferente, cuando empezó con Juan Martín, era un jugador muy prometedor, un defensa espectacular pero con margen de mejora en ataque, la evolución que ha experimentado sólo puede llevarla a cabo un grande de verdad. Un ‘rústico’ como a él le gusta autodenominarse, no hace las cosas que él es capaz de hacer, de acuerdo que no tiene la muñeca del Gordo Gutiérrez o Sanyo, pero… ¿quién la tiene? En realidad está hablando su humildad, esa de la que hace gala tras cada derrota y la misma que le permitía dejar brillar a su compañero pero seguir mejorando en la sombra. Ese trabajo oscuro hizo que llegara el día en el que le disputaba las bolas del medio al mismísimo Juan Martín. La evolución de su remate es un claro ejemplo de ello. En la actualidad sería complicado decir quién es el líder de la pareja y eso, suele ser complicado. El gran Jorge Nicolini dice que siempre es bueno que dentro de la pareja haya un jugador que sea más líder que el otro.

El legado que dejan y lo que este deporte les debe es incalculable, la actitud de ir a por el partido como van, la humildad para luchar cada bola como si fuera la última, la profesionalidad con la que llegan siempre preparados, dieta, entrenamientos, etc, el sentido del espectáculo, cómo incentivaron a las demás parejas a mejorar para tratar de acercarse a ellos y un millón de cosas más nos deja esta pareja. 

Ahora que tenemos la certeza de que será su última temporada juntos, todos tenemos sensaciones contrapuestas, por un lado, cuando un deporte es dominado durante mucho tiempo por los mismos, suele ocurrir que los aficionados se ilusionan con que se rompa la racha, ahora que saben que se van a separar les invade la tristeza, es lógico. 

La otra cara de la moneda es la ilusión que tenemos por disfrutar de esta mágica pareja los meses que les quedan juntos, sabiendo que estamos ante una pareja legendaria. También se abre un panorama muy interesante para ver qué nuevas parejas se forman y, por lo tanto cuáles se rompen… ¿Fernando elegirá otro zurdo o un diestro? ¿Alguno de los dos seguirá siendo entrenado por Sciorilli?, ¿seguirá alguno con el psicólogo Óscar Lorenzo? etc, etc…

Solo nos queda daros las gracias por todo lo que habéis hecho crecer este deporte, por dejar en el recuerdo a Juan Y Bela como números uno y, a partir de ahora, seguiremos vuestras carreras con quienes decidáis continuarlas.

En mi nombre y en el nombre de todos los aficionados al pádel: ¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!!!!!

 

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3 thoughts on “¿Por qué el pádel le debe tanto a Juan Y Bela?

  1. Enorme articulo de Alfonso. Me he visto reflejado en esa época, donde como bien dice, unos pocos disfrutabamos de una manera minoritaria de este gran deporte que es ahora.
    Un artículo muy emotivo para nuestra generación.

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